jueves, 18 de septiembre de 2008


La decepción es el reverso, la otra cara de la moneda, de un elemento constitutivo de esa relación interpersonal, a saber, el elemento de la admiración.Quien ama admira necesariamente a la persona amada. Conviene apresurarse a advertir que dicho elemento en modo alguno debe interpretarse en una clave acrítica, entregada (boba, en definitiva), que identificara el noble gesto de la admiración con una actitud sumisa, abandonada, que sería más bien propia del que adora, y no del que admira.

No hay comentarios: